¿Te sientes estancado en tu relación, pero no eres capaz de dejarla?

Te sientes estancado en tu relación

Los seres humanos son seres sociales por naturaleza, buscamos crear lazos que nos otorguen seguridad, compañía y satisfacción. La gran mayoría cuando elige y decide ser parte de una pareja lo hace esperanzado en que “esta es la persona indicada para mí y que es junto a esta persona que seré feliz”, convencidos de la viabilidad del proyecto, invierten una enorme cantidad de tiempo, energía e inclusive dinero para que esta sea exitosa. Sin embargo, lo que en un principio prometía ser una relación magnífica puede convertirse, con el paso del tiempo, en una relación inestable y poco saludable, especialmente si los malos momentos superan a los positivos, generando un paulatino desgaste, descontento y desesperanza; viendo al otro como la causa de sus pesares en vez de verlo como un resguardo y un fuente de apoyo y tranquilidad.

¿Qué señales nos advierten que nuestra relación está gravemente desequilibrada? Señales como:

  • Pasas gran parte de tu tiempo preocupándote y analizando tu relación.
  • Te sientes como la “madre o padre” de tu pareja.
  • Sientes que tú pareja o tú relación te roba gran parte de tu energía.
  • Sientes que hablar con tu pareja es hablar con una pared.
  • Te sientes controlado, restringido, invadido o sofocado por la relación.
  • No te sientes valorado ni atendido. Tu autoestima a tocado fondo.
  • Hace un buen tiempo experimentas una sensación de soledad crónica, inclusive en su compañía.
  • Cada vez se hacen más frecuentes los maltratos psicológicos o físicos por/hacia tu pareja.

¿Por qué muchas veces sabiendo que las cosas no van a mejorar en la relación, no somos capaces de ponerle un fin?

  • A menudo creemos que hemos invertido mucho en esta relación como para dejarla ir, así que seguimos invirtiendo un poco más con la esperanza de que esta vez las cosas resultan. A lo Arturo Prat: el barco se hunde y tú optas hundirte con él.
  • Tienes miedo a que el futuro sin tu pareja sea peor que el presente. Prefieres estar mal acompañado que solo; la idea de que nunca más encuentres a alguien o que no vuelvas a amar como haz amado a esta pareja te lleva a aferrarte a esta relación.
  • El temor a arrepentirte de tu decisión o a ser juzgado por tus decisiones, te paraliza. Probablemente porque eres de quienes necesitan tener claras certidumbres del futuro para dar el paso y así no equivocarse. Por eso, ante el “incontrolable” destino funcionas como el dicho “mejor diablo conocido que diablo por conocer”.
  • Sólo pensar en partir una relación nueva te agota, agobia y desmotiva; sientes que ya no quieres esforzarte y es más cómodo quedarte dónde estás.
  • No confías en ti mismo, ni en tus capacidades ni en tu atractivo te frena a atreverte a ser solo.

¿Qué tengo que trabajar para poder ser capaz de elegir el mejor camino para mi vida?

  • Hacerte responsable de tu felicidad, ya que eres tú quien tiene que encargarse de que seas feliz y no otro, el rol de víctima te estanca y te vuelve dependiente y pasivo.
  • Fortalecer tu autoestima y auto-confianza, lo que aumentará tu sensación de poder, fortaleza y fe de que puedes cambiar tu vida para mejor.
  • Desarrollar una visión positiva de futuro y manejar tu ansiedad, para auto-motivarte a dar saltos sin temor.
  • Aumentar tu auto-consciencia y capacidad para poner límites, no tomar decisiones desde el miedo sino que desde tus propios deseos y necesidades.