¿Tu niña/o interno sabotea tus relaciones de pareja?

Tu niña

La práctica clínica me ha probado una y otra vez que cuando se trata de las relaciones de pareja, el intenso y profundo apego que se pone en marcha en el vínculo de pareja, despierta al niño/a interior que todos tenemos, niño/a interno que puede apoyar nuestra relación o puede terminar por saboteándola .

Con niño/a interno me refiero a esa parte vulnerable y dependiente del yo que vive en todos nosotros, esa parte libre, espontánea y creativa, pero también impulsiva, necesitada, temerosa y egocentrada; que puede o no haber madurado adecuadamente, según hayan sido cubiertas sus necesidades de atención, cuidado, cercanía y valoración a lo largo de su biografía por seres emocionalmente significativos. De manera que, quienes se hayan sentido suficientemente amados y cuidados se relacionarán de un modo completamente distinto con sus parejas a quienes se sintieron abandonados, rechazados o ignorados.

En los momentos de conflicto, las parejas suelen conectarse con este niño/a interno y poner en marcha estrategias que les fueron de utilidad de pequeños para recobrar el vínculo o no sufrir por este, lo cual es bastante normal y común. El problema comienza cuando es adulto se conecta a un niño/a interno que no maduro emocionalmente lo suficiente, resultado de necesidades emocionales insatisfechas, desplegando una serie de estrategias que pueden resultar destructivas para su relación, ya que suelen desequilibrar las balanzas de poder, situándose como niños/as y al otro como el malvado-autoritario-injusto-incomprensivo adulto, rol que por supuesto no acomoda a la pareja, que siente a un hijo/a en vez de un partner.

A continuación les dejo un pequeño listado de algunos de los niños/as internos que sabotean las relaciones de pareja:

  1. Él/la caprichosa: Cuando niños si no conseguían lo que querían rompían en llantos, gritos, lamentos y, si eso no era suficiente, se arroja en el suelo. De mayores, no aceptan un “no” por respuesta sin hacer un gran escándalo o insisten hasta salirse con la suya.
  2. Él/la manipuladora: Niños que aprendieron que la única forma conseguir lo que deseaban era descubriendo los puntos débiles de sus padres, utilizando la culpa para y el victimismo para movilizar a sus padres. De adultos, utilizan semejante estrategias con sus pareja para conseguir a través de la lastima lo que no se atreven a pedir abiertamente.
  3. Él/la Rebelde sin causa: Niños oposicionistas que de adolescentes se rebelaban a todo tipo de indicación de padres que eran vivenciados como autoritarios, haciendo justamente lo contrario a la solicitado o desafiando las reglas impuestas. De adultos cuando se sienten aburridos, molestos, frustrados con su pareja, se vuelven flojos, sordos, contestatarios y hacen cosas que van en contra de las reglas de la relación.
  4. Él/la dependiente: niños de padres sobreprotectores que fueron llenados de miedos, introyectando el mensaje de que solos no eran capaces de sobrevivir. De adultos no pueden tomar decisiones y agobian a sus parejas con escenas de celos, quejas de que son dejados solos y se tornan explosivos y demandantes cuando no se les presta “suficiente” atención o no se le dan “suficientes” pruebas de amor.
  5. Él/la niño/a invisible: De niños aprendieron que la forma de ser aprobados era pasar lo más desapercibido posible. De adultos es imposible dialogar con ellos o saber que pasa en sus vidas, ya que se vuelven poco comunicativos, cerrados o extremadamente fríos.
  6. Él/la matón del barrio: Niños de padres conflictivos, abandonadores o golpeadores que aprendieron que la mejor defensa es un buen ataque. De mayores se relacionan desde el bullying (ironía, humillaciones, desvalorizaciones y ridiculizaciones) con sus parejas, minimizando el impacto que su conducta tiene.