Tu mente… ¿te dificulta excitarte?

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A muchos le sucede, pero particularmente a las mujeres, que a menudo piensan acerca de cosas no sexuales mientras están teniendo relaciones sexuales, distracción que puede ir en contra de su disfrute sexual; afectando particularmente su capacidad para excitarse.

Esos pensamientos distractores en parte son preocupaciones externas (“No alcanzaré a terminar ese presupuesto” “¿Cuántas horas de sueño me quedan?). Pero, la mayoría de esos pensamientos son preocupaciones acerca de uno mismo: de nuestra capacidad para responder sexualmente, de cómo uno se ve durante la actividad sexual, cómo está rindiendo sexualmente, así como de las posibles consecuencias negativas de las relaciones sexuales, como un embarazo no deseado, ser pillado por sus hijos, ser usados sexualmente y luego abandonados, etc.

Tales distracciones cognitivas durante la actividad sexual han demostrado predecir una menor satisfacción sexual y una mayor dificultad para lubricarse, lograr una erección y alcanzar orgasmos, ya que, estos pensamientos producen ansiedad, autocritica, ambivalencia y culpa.

Explicando este fenómeno el psicólogo David Barlow desarrolló un modelo explicativo de cómo se conectan cognición y excitación sexual, señalando que la ansiedad durante la actividad sexual lleva a algunas personas a un cambio de foco de atención desde las señales eróticas a las preocupaciones de su mente. Este cambio de foco, del cuerpo a la mente interrumpiría el proceso de excitación sexual. Esta experiencia, luego da pie a una ansiedad anticipatoria, ya que al verse enfrentado a la idea de mantener relaciones sexuales o al acto mismo, vuelve a surgir la preocupación de que se repetirá lo vivido, que “no seré capaz”. Surgiendo, nuevamente esas preocupaciones y pensamientos negativos, convirtiéndose en el foco de atención, dando pie a un bucle de retroalimentación negativa que afecta al proceso de excitación sexual, al ser cada vez más difícil, centrarse en sus pensamientos eróticos y sensaciones táctiles y mantener su mente enfocada en el aquí y el ahora del encuentro sexual .

Entonces, ¿cómo podemos permanecer enfocados durante el acto sexual?

La clave es educar nuestros propios hábitos cognitivos, para limpiar nuestra mente y minimizar las distorsiones cognitivas.

1-Para esto, lo primero es ser capaz de detectar qué nos decimos y realizar un buen trabajo de cambio de creencias (trabajo que muchas veces implica un apoyo terapéutico); para eliminar los pensamientos parásitos.

2-Asimismo en paralelo, es importante que nos entrenemos en alguna práctica de atención plena o meditación consciente, para que nuestra mente aprenda a estar enfocada el momento presente, en las sensaciones corporales, sin juzgar, ni comparaciones, ni exigencias ni recriminaciones. Esto mejorará la atención y la conciencia de los propios signos de excitación sexual y por ende, las respuestas fisiológicas a estímulos sexuales.

3-En pareja, es importante realizar ejercicios “focalización sensorial”, para que a través de las caricias dadas y recibidas puedan centrarse en las sensaciones sin presionarse a un resultado, sino que simplemente a conectarse con su sensibilidad. Porque recuerde que el problema de no excitarse es que piensa en vez de sentir.